Hay gente que piensa que en la vida las coincidencias ocurren por casualidad.
Personalmente no creo en las coincidencias y, mucho menos, en las casualidades. Siempre me he considerado de ese grupo de personas racionales que piensan que todo tiene un por qué, aquellas que no se dejan llevar por la simpleza de las casualidades. Todo sucede por algo. Por mucho que no queramos que ocurra, que nos neguemos a aceptarlo, que lo deseemos...si tiene que pasar, pasará (antes o después, pero acabará pasando) o, por el contrario, si no tiene que ocurrir no lo hará.
Cierto que la vida está repleta de "coincidencias", pero son "coincidencias interrelacionadas", todas ellas con un fin y con un por qué diferentes. Diferentes porque, siendo la misma "coincidencia" a cada uno le llevan a un fin distinto, el cual va a marcar un punto de inflexión más o menos significativo en su camino.
El problema radica en que, últimamente, he dejado de pensar racionalmente, por no decir que he dejado de pensar. No me planteo las cosas de esa forma ya que, si lo hiciera, correría el riesgo de caer en el escepticismo.
Llegados a este punto he de decir que no se si esto tiene un por qué o no o, si es una coincidencia o una casualidad. Solo se que, sea lo que sea y sea por lo que sea, me alegro de que haya sucedido.
Llegados a este punto he de decir que no se si esto tiene un por qué o no o, si es una coincidencia o una casualidad. Solo se que, sea lo que sea y sea por lo que sea, me alegro de que haya sucedido.
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